Taxonomías de Aprendizaje.
Los teóricos del aprendizaje han
desarrollado tipologías que distinguen tipos de aprendizaje de acuerdo con
diferencias en lo que se está aprendiendo. Entre las conocidas son taxonomías
de objetivos educativos en el dominio cognoscitivo publicado por Bloom y cols.
(1956), la tipología del aprendizaje publicada por Gagné y Briggs (1988), la
taxonomía del dominio afectivo por Krathwohl, Bloom y Masia (1956), la del
dominio psicomotor hecha por Harrow, 1972.
Hasta
hace poco, el término taxonomía se utilizaba en pedagogía para señalar lo que
era una clasificación de los objetivos. Actualmente se manifiesta claro que la
clasificación se debe hacer sobre los aprendizajes o las conductas del
individuo, ya que los objetivos se formulan a partir de lo que se pretende
conseguir. A pesar de que hay actualmente varias clasificaciones, algunas muy
técnicas y más cercanas a la visión educativa actual, presento en este
documento las taxonomías de Bloom, Krathwoht y Harrow, porque se acercan más a
la terminología utilizada por el Ministerio para los actuales diseños
curriculares. Bloom y sus colaboradores distinguieron tres dominios:
cognoscitivo, afectivo y psicomotor.
Objetivos
del dominio cognoscitivo
El dominio cognoscitivo
incluye a aquellos objetivos que, una vez conseguidos, hacen que el alumno sea
capaz de reproducir algo que ha sido aprendido con anterioridad. Estos
objetivos son los más abundantes en las tareas educativas y su justificación es
clara. Dentro del dominio cognoscitivo se incluyen también las aptitudes y
habilidades para usarlos; en otras palabras: la capacidad para resolver problemas
y las técnicas para operar en su resolución.
Las seis categorías
principales que componen el área de dominio cognoscitivo están agrupadas por
orden de dificultad: Conocimiento, Comprensión, Aplicación, Análisis, Síntesis,
Evaluación. Está
extraído de las clasificaciones de Bloom, adaptadas a investigaciones actuales.
Primer nivel: Conocimiento
·
Conocimientos
específicos
·
Conocimiento de la terminología.
·
Conocimiento de hechos específicos.
·
Conocimiento de
los modos de trabajar con hechos específicos
·
Conocimiento de las convenciones.
·
Conocimiento de tendencias y secuencias.
·
Conocimiento de clasificaciones y
categorías.
·
Conocimiento de criterios.
·
Conocimiento de la metodología.
·
Conocimiento de los universales y
abstracciones en un tiempo dado.
·
Conocimiento de principios y
generalizaciones.
·
Conocimiento de teorías y estructuras.
·
Habilidades y capacidades intelectuales
Segundo nivel: Comprensión
·
Traducción
·
Interpretación.
·
Extrapolación.
Tercer nivel: Aplicación
·
Aplicaciones simples
·
Adaptaciones
·
Resolución de problemas
Cuarto nivel: Análisis
·
Análisis de elementos.
·
Análisis de relaciones.
·
Extrapolación.
Quinto nivel: Síntesis o creación
·
Producción de una comunicación única.
·
Producción de un plan de operaciones.
·
Derivación de un conjunto de relaciones
abstractas.
Existe un nivel, el llamado de Evaluación o de Adquisición de la capacidad crítica, que
para algunos autores está en el lugar sexto. Más bien se va consiguiendo desde
el primero, alcanzando su plenitud junto al nivel de Síntesis-
Juicios formulados en
términos de evidencias internas.
Juicios formulados en
términos de criterios externos.
Sugerencias de verbos
para el dominio cognoscitivo
1.
Conocimiento: definir, identificar, reconocer, recordar,
adquirir, etc.
2.
Comprensión: traducir, decir de otra manera, redefinir,
reorganizar, diferenciar, distinguir, explicar, demostrar, completar, predecir,
determinar, etc.
3.
Aplicación: Organizar, aplicar, enlazar, transferir,
emplear, etc.
4.
Análisis: separar, distinguir, clasificar,
diferenciar, discriminar, ordenar, deducir, contrastar, comparar verificar,
etc.
5.
Síntesis: construir, producir, crear, narrar, exponer,
proyectar, derivar, sintetizar, formular, modificar, etc.
6.
Capacidad
crítica: juzgar, evaluar, decidir,
comprometerse, argumentar a favor o en contra de, desmitificar, etc.
Objetivos del dominio
psicomotor
Taxonomía de Harrow
Movimientos segmentarios
·
Reflejos segmentarios.
·
Reflejos intersegmentarios.
·
Reflejos suprasegmentarios.
Movimientos fundamentales
·
Movimientos locomotores.
·
Movimientos de trabajo industrioso.
·
Movimientos de manipulación.
Aptitudes perceptivas
·
Discriminación cinestésica.
·
Discriminación visual.
·
Discriminación auditiva.
·
Discriminación táctil.
·
Aptitudes coordinadas.
Cualidades físicas
·
Resistencia.
·
Fuerza.
·
Soltura.
·
Agilidad.
Movimientos
·
Destreza adaptativa simple
·
Destreza adaptativa compuesta.
·
Destreza adaptativa compleja.
Comunicación
·
Movimiento expresivo.
·
Movimiento interpretativo.
Objetivos del dominio
afectivo
Las características de
los objetivos afectivos -según Bloom- pueden resumirse en los puntos
siguientes:
El desarrollo de los
objetivos afectivos es paulatino y, por tanto, su medición es posible sólo
después de largo tiempo.
Las conductas afectivas
experimentan cambios más bruscos que las conductas cognoscitivas.
El patrimonio afectivo es
personal con proyección en lo social.
El problema de las
actitudes surge a la hora de la evaluación. Se puede suponer el logro de
objetivos de actitud, aunque no puedan acreditarse fehacientemente. No obstante
en todo proceso educativo el aprendizaje de actitudes es necesario tenerlos en
cuenta.
Taxonomía de Krathwoht
Recibir
·
Conciencia
·
Disposición a recibir
·
Atención controlada o selectiva
Responder
·
Consentimiento en responder
·
Disposición a responder
·
Satisfacción al responder
Valorar
·
Aceptación de un valor, Preferencia de un
valor, Compromiso
Organización, jerarquía
de valores
·
Conceptuación de un valor, Organización de
un sistema de valores
Caracterización, opción,
elección
·
Conjunto generalizado por un valor o
complejo de valores, Caracterización
Existen cinco categorías del proceso de aprendizaje que pueden
describirse así: destrezas motoras, información verbal, destrezas
intelectuales, estrategias cognoscitivas y actitudes. Las investigaciones que
se han hecho en el plano del aprendizaje muestran que pueden hacerse
generalizaciones válidas sobre las condiciones críticas del aprendizaje y sobre
sus resultados dentro de estas categorías pero no entre una y otra.
En un diccionario podemos identificar dos significados básicos de la
palabra «aprendizaje». Una primera definición dice que este es «el proceso por
el cual se modifican los conocimientos habilidades, hábitos o tendencias ya
adquiridos». La segunda definición es «conocimiento o habilidad que se adquiere
por medio de instrucción o estudio». Es bastante fácil identificar los dominios
del aprendizaje en la segunda definición. Nosotros hacemos esto siempre que
hablamos de divisiones del curriculum (conocimientos de historia, sociología,
biología, literatura y habilidades de lenguaje y matemática).
Estos dominios han sido identificados en varias formas y en diferentes
períodos y se refieren al contenido del aprendizaje. Con el transcurso del
tiempo se ha visto que es cada vez más difícil estudiar la variedad de
aprendizajes cuando estos no se clasifican en alguna manera y por esta razón se
han inventado términos para diferenciar tipos de aprendizaje y con el fin de
analizar el proceso del aprendizaje de una manera más clara. Términos como
«aprendizaje cognoscitivo», «memorización», «aprendizaje por descubrimiento»,
«aprendizaje concreto contra aprendizaje simbólico», «aprendizaje afectivo»,
«aprendizaje conceptual», «aprendizaje significativo» y muchos otros son
ejemplo de esta fuerte e imperiosa tendencia.
Cada una de estas categorías tiene alguna utilidad. Sin embargo, parece
que es limitada en el sentido de que no son tan utilizadas como podría
esperarse. Por ejemplo, apenas sí pueden encontrarse casos en los cuales el
aprendizaje puede ser llamado memorización en una situación, conceptual o
cognoscitivo en otra. Muchas actuaciones humanas que desde un punto de vista
pueden ser descritas como motoras resultan ser altamente simbólicas en otro
sentido. Si los dominios que se han identificado en el proceso de aprendizaje
tienen un uso limitado es porque no están bien diferenciados, ni por medio de las
operaciones requeridas para establecerlos, ni por las consecuencias a las
que conducen. Según Gagné se distinguen cinco dominios o ámbitos del
aprendizaje: destrezas motoras, información verbal, destrezas intelectuales,
estrategias cognoscitivas y actitudes.
Destrezas motoras
Es una buena categoría para comenzar porque se reconoce generalmente
como una categoría distintiva. Estas destrezas son aptitudes que intervienen en
actividades motoras organizadas tales como atarse los zapatos, escribir las
letras, cantar, pronunciar los sonidos de las letras o manejar herramientas o
instrumentos. Como todos sabemos, el aprendizaje de estas destrezas motoras
necesita práctica, en el sentido de repetición del acto motor esencial.
De hecho, este requisito parece ser una de las principales
características que distingue las destrezas motoras de otros dominios del
aprendizaje. Se ha probado que las destrezas motoras continúan mejorando con la
práctica por largos períodos de tiempo. Por otra parte, se ha confirmado que las
destrezas motoras se retienen más fácilmente que el material verbal.
Información verbal
Es una segunda categoría que, seguramente, tiene una gran importancia en
el aprendizaje. Hechos, principios y generalizaciones, constituyen una buena
parte de cualquier curriculum en la mayor parte de las materias. Se necesita
esta información, con una orientación muy específica, para tener un aprendizaje
continuado dentro de determinada área en una materia. Por lo general se llaman
conocimientos a los más extensos y organizados conjuntos de información y
consideramos que una persona debe adquirir estos conocimientos no solo con el
propósito permanente de aprender sobre distintas áreas y para pensar en un
sentido muy general.
Los procesos de aprendizaje que intervienen en la información verbal y
en las destrezas motoras parecen ser bastante diferentes. Muchos teóricos están
convencidos ahora de que la repetición de listas de palabras en una lección de
memoria no es la causa del aprendizaje. Más bien parece que el principal
requisito para aprender y retener información verbal es la presentación de esta
información dentro de un contexto organizado y significativo. Esto está
sugerido también en los trabajos de Ausubel.
Destrezas intelectuales
Es la tercera categoría. Las más importantes de estas destrezas son las
discriminaciones, conceptos y reglas que constituyen las habilidades básicas
del aprendizaje y todas las elaboraciones de estas habilidades que ocurren en
materias más avanzadas. Es de especial importancia el distinguir estas
destrezas de las informaciones y de los conocimientos verbales; por ejemplo, ser
capaz de recordar y de volver a formular una definición verbalmente es bastante
diferente a mostrar que uno puede usar esa definición. Es esto último y no lo
primero lo que queremos decir cuando hablamos de una destreza intelectual. ¿Se
necesita práctica para aprender una destreza intelectual?. No hay pruebas de
que la práctica, en el sentido corriente de este término, mejore una destreza
intelectual. ¿O se necesita, para aprender estas destrezas, un contexto
organizado y significativo?. Estos puntos son muy dudosos, al menos si tratamos
de definir contexto significativo en la misma forma en que lo definíamos al
hablar del aprendizaje de información verbal.
Lo más importante es que el aprendizaje de las destrezas intelectuales
parecer tener como pre-requisito el aprendizaje previo de ciertas habilidades
mientras que esto seguramente no es verdad para el aprendizaje de la
información verbal. Que el aprendizaje previo no se necesita en el caso de la
información verbal ha sido demostrado en el estudio de secuencias de
programación como las del Payne, Krathwohl, y Gordon (1967). Por estas razones
parece esencial considerar las destrezas intelectuales como un dominio del
aprendizaje bastante distinto a los demás.
Estrategias Cognoscitivas
Es la cuarta categoría en la cual ha insistido de una manera especial
Bruner. En un sentido, estas estrategias son también destrezas diferentes del
conocimiento o de la información verbal. Son destrezas organizadas internamente
y que gobiernan la conducta del individuo al aprender, recordar y pensar.
Están orientadas hacia una auto-dirección del aprendizaje y del
pensamiento, por lo que se diferencian claramente de las destrezas
intelectuales, que tienen una orientación hacia el medio ambiente del que
aprende. Es curioso que, aunque son muy diferentes de las destrezas motoras,
comparten con ellas la propiedad de derivar la organización aprendida de los
estímulos que ocurren dentro del que aprende. Por esta razón, también requieren
cierto tipo de práctica, aunque esta palabra se usa aquí para enfatizar la
analogía principalmente; lo que se requiere es la repetición de las ocasiones
en las cuales se ponga a prueba el pensamiento.
Hay que señalar que las estrategias de pensamiento no se aprenden todas
a un mismo tiempo, como pueden aprenderse las destrezas intelectuales. Por el
contrario, muestran un refinamiento continuado en la medida en que el que
aprende sigue encontrando situaciones en las cuales tiene que aprender,
recordar, resolver problemas y definir problemas por sí mismo.
Las estrategias de pensamiento, responden a conductas intelectuales de
cierta madurez biológica, y son fundamentales para la resolución de problemas,
toma de decisiones, actuaciones creativas y elaboración de previsiones y
proyectos.
Las actitudes
Constituyen el quinto dominio. El aprendizaje de las actitudes es
diferente al de otras categorías pues estas no se aprenden con la práctica ni
son afectadas en modo alguno por un contexto verbal significativo, como ha sido
demostrado en muchos estudios. Una de las formas más efectivas de cambiar
actitudes parece ser por medio del modelo humano. En todo caso, la evidente
necesidad de incorporar una persona humana en el proceso de modificación de
actitudes, hace esta clase de aprendizaje altamente diferenciable y diferente a
las demás en muchos aspectos.
Las actitudes
Constituyen el quinto dominio. El aprendizaje de las actitudes es
diferente al de otras categorías pues estas no se aprenden con la práctica ni
son afectadas en modo alguno por un contexto verbal significativo, como ha sido
demostrado en muchos estudios. Una de las formas más efectivas de cambiar
actitudes parece ser por medio del modelo humano. En todo caso, la evidente
necesidad de incorporar una persona humana en el proceso de modificación de
actitudes, hace esta clase de aprendizaje altamente diferenciable y diferente a
las demás en muchos aspectos.
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